Posts etiquetados ‘Noruega’

Sonó el teléfono a la una de la noche un viernes de libranza, el ruido era estridente y casi molesto en terrible contraste con el apacible silencio que envolvía la habitación y la casa; a decir verdad, parecía que envolvía al vecindario entero. Mi jefa, con voz apurada y a la par que soñolienta en “MODO-me han llamado a las doce de la noche y yo ya estaba en el cuarto sueño, siento importunarte a ti también ON”, se encontraba al otro lado del teléfono y con aún más apuro me comentó que la compañera que debiera trabajar durante el turno nocturno estaba enferma y no encontraba a nadie quien la sustituyera (lógicamente, siendo tan tarde) y me llamaba con la esperanza de que yo  pudiera laborar ipso-facto (podía incluso escuchar el roce de sus dedos entrecruzarse que parecían susurrar en un no inaudible y sonrojante “porfa, porfa, porfa”, hipérboles aparte). Tras escucharla, decidí que como estaba despierto y las noches las pagan bastante bien en este rincón del mundo, tratando de sacar del aprieto a esa encantadora mujer que tuvo bien a otorgarme la plaza fija y viendo siempre el lado positivo de las cosas (aquí podéis cantar “Always look on the bright side of life“, a lo La vida de Brian), le respondí con un tranquilizador “Ja, jeg kan jobbe, ikke beskymre deg” (Si, puedo trabajar, no te preocupes).

(más…)

AdobePhotoshopExpress_2017_05_15_131512

Mil cuatrocientos sesenta días, treinta-y-cinco mil cuarenta horas o dos millones ciento dos-mil cuatrocientos minutos es lo que hasta ahora he podido vivir durante este tiempo en Noruega, desde que un tres de Mayo de 2013 mis pies se posaron por primera vez en suelo noruego. Tiempo que por mucho que yo trate de cuantificar de diversas maneras, nunca logrará resumir esos miles de momentos que mis pupilas, mi piel y mis pies han logrado experimentar: paseando por las calles de Oslo, notar el sudor frío por mi espalda mientras bailaba sobre la escueta roca del Kjerag, contemplando el fiordo en lo alto del Trolltunga o tomando una Ringnes junto a mis compañeros de aventura en Drøbak mientras veíamos el Clásico.

1006152_615009631856714_699713021_n

(más…)

adobephotoshopexpress_2017_01_09_191131

Hace ya unos meses que, en un arrebato aventurero por alimentar mi espíritu Wanderlust, decidí hacer el petate y volar hacia Svalbard, un archipiélago compuesto por un grupo de islas, situado en el Océano Glaciar Ártico, concretamente a 78 grados Norte. La idea de mi viaje era en principio, ver ballenas, osos polares y auroras boreales, ya que la zona es propensa a poseer las tres cosas con posibilidades mas que generosas. Así que, con tremenda emoción y poca vacilación, compré los billetes de avión (que por aquella época resultaban bastante económicos con Norwegian), busqué alojamiento para tres noches y contraté algunas excursiones que a simple vista vaticinaban horas de aventuras y paisajes inolvidables, tratando eso si, de coordinar horarios entre todas ellas. Y al llegar el gran día, el autobús de Elverum me trasladó hasta el aeropuerto de Oslo-Gardermoen para ponerme en marcha hacia rumbo norte.

img_0484

Posando mis pies en Longyearbyen Lufthavn. Foto: Bruno Aldrufeu Quiñonero

Tras un vuelo de tres horas, llegué al aeropuerto de Longyearbyen, próximo al asentamiento que recibe su mismo nombre y quizás el más grande del archipiélago, concretamente en la isla de Spitsbergen. A la salida de este, nos esperaba un bus enlace que realizaba un tour a través de la ciudad, repartiendo a todos los turistas por los diversos hoteles y albergues del lugar y el mio, era el último en el extremo opuesto, el Gjestehuset 102: Albergue asequible, modesto y limpio aunque algo alejado del centro, pero buscando siempre el lado positivo de las cosas, brinda la oportunidad de hacer caminatas y realizar cantidades ingentes de fotografías.

(más…)

adobephotoshopexpress_2016_12_23_073214

¡Hola, estimada Taza de Pizarra, cuánto tiempo! Te preguntarás dónde habré estado y qué ha sido de mi vida durante todos estos meses. La verdad, es que si bien es cierto que yo mismo no sé donde he estado, el tiempo apremia incansablemente y los días se han tornado meses en un suspiro. Con sinceridad me encantaría decirte que he estado realmente ocupado viajando, visitando lugares increíbles, conociendo a personas maravillosas pero te estaría mintiendo así que no lo voy a hacer. En realidad he dejado que el tiempo pase de forma lánguida mientras he ido realizando mis quehaceres habituales en Elverum, la ciudad que me acoge y me encantaría decirte que mis días están siendo maravillosos, sobretodos en estas fechas donde la gente se reúne y comparte ese breve atisbo de tiempo en hermandad, pero volvería a mentirte, así que no lo voy a hacer.img_1798

(más…)

AdobePhotoshopExpress_2016_07_26_081644

Cierro mis ojos cansados y mi cabeza abotargada, fruto de una noche larga y lluviosa de trabajo, me transporta a ese tres de mayo del 2013 que cambió radicalmente mi vida. Dentro del amplio y aséptico Aeroport del Prat estaba con mis padres, junto con mis compañeros de aventura, cuyas caras sonrientes no podían esconder la alegría y el nerviosismo por el acontecimiento que se acercaba. El nudo en mi estómago iba en crescendo mientras me despedía de mis padres con esos abrazos y besos que no necesitan adornarse con palabras. A buen entendedor, pocas palabras bastaban. Ya se dijo todo lo que debía decirse. O quizás no: El ser humano es estúpido y siempre espera a alejarse de alguien querido para sincerarse y expresar los sentimientos que a causa de la rutina, el orgullo o simplemente, la propia idiosincrasia para expresarse, hacen que si los vomitemos en la lejanía. Sea cual sea el motivo, la respuesta siempre es y será la misma:

Nunca dejéis de decir “Te Quiero” a las personas que amáis, nunca sabréis cuando será la última vez que podréis decírselo.

(más…)

AdobePhotoshopExpress_2016_07_14_180237

Día 2 de Julio: Día 2 del Viaje Revelador

¡BIP BIP BIP! El despertador sonó de forma estridente a las seis de la mañana y nos levantamos enérgicamente de la mullida cama. El paracetamol que nos tomamos JL y yo hizo efecto a las mil maravillas y ya no notábamos ningún dolor muscular, quizás un ligero rastro de cansancio fruto del trajín del día anterior pero eso, amigos míos, no nos desalentó a movernos con una sonrisa perenne en nuestros labios.P1010441

Nos dirigimos al comedor del hotel donde había ya servido el desayuno; debo decir que aquí, en esta parte del mundo, se toman en serio la primera comida del día: No hay nada como despertarse y encontrarse una gran variedad de alimentos por la mañana y desayunar a cuerpo de rey para cargar pilas. Y es que lo íbamos a necesitar.

(más…)

AdobePhotoshopExpress_2016_07_13_163543

Vacío. Un vacío inmenso en mi estomago. Mi boca se había secado por momentos y un sudor frío aparece con profusión por toda mi espalda mientras clavo la mirada al suelo, a la roca que pisan mis pies y que por el efecto túnel de mi miedo a las alturas me parece minúscula. Me levanto lenta y temblorósamente en unos segundos aunque me parecen una eternidad y cuando me hallo completamente erguido, giro la cabeza hacia a José Luis, sonriente, pletórico mientras él inmortaliza ese breve pero grandioso momento con la cámara de mi teléfono móvil. Levanto los brazos al aire y me parece haber conquistado el mundo con mi sensación de orgullo y alegría, en mi postura estoica, altiva, sin llegar a ser arrogante pero si gloriosa. Saboreé ese momento mientras apenas podía atreverme a bajar la cabeza y contemplar el espectacular abismo que se abría a mis pies: Nada más y nada menos que el vacío verde y de tonos azulados salpicados por la piedra y la maleza a mil metros de altura. Si, señores, mis pies se postraron sobre el Kjeragbolten, aquella roca de forma ovoide que por caprichos de la naturaleza quedó encajada entre dos paredes de granito y es una de las atracciones turísticas más conocidas de esta parte del mundo. Lo hice, combatí a mis mayor miedo, la altura. Me levanté y le dije:

¡Hoy no, maldita!, ¡Hoy no vas a vencerme!, ¡Este es mi momento!

Escribo estas lineas, recordando este y otros momentos que ocurrieron hace unas semanas pero parecen haber sucedido hace ya un largo tiempo. Este pasa rápidamente y hay el temor de que el olvido terminen por erosionar el recuerdo de ciertos detalles y momentos del fin de semana del treinta al cuatro de julio, fecha que tuvo lugar tal increíble viaje por Stavanger. Una vez más, estoy aquí con vosotros, compartiendo otro de tantos momentos, como siempre, sin ningún tipo de acritud, vanagloria o soberbia, simple y llanamente mi testimonio más sincero. Ahí vamos:

(más…)

 

AdobePhotoshopExpress_2016_04_26_082928

Tecleo las primeras lineas y me doy cuenta de que el post de hoy inicia con lo que parece el comienzo de un chiste:

¿Qué hacen una vasca, una maña y un catalán en Tromsø?

Pues si, Elena, Desi y un servidor decidimos visitar Tromsø, aprovechando que los tres teníamos el anterior fin de semana libre, así que, desde Kjøpsvik buscamos posibles quehaceres típicos de allí y alojamiento, preparamos mochilas, maletas para poder dormir allí, cámaras para la ocasión y alquilamos un coche con el que poder hacer un viaje más que largo; nada más ni nada menos que cinco horas de conducción por las serpenteantes y nada mal asfaltadas carreteras de la zona, perennemente rodeadas de tupidos bosques y majestuosas montañas, bordeando el enorme fiordo y atravesando túneles que se adentraban hasta el mismo estomago del Stetind y otras maravillas de la naturaleza.

(más…)

AdobePhotoshopExpress_2015_06_03_094336

Tecleo rápidamente estas lineas con mi mano izquierda mientras contemplo y sostengo con la otra mano, el frío trozo de metal de forma circunferencial, embellecido en rojo y ataviada con una cinta roja. Eso que todo el mundo puede identificar como “medalla”. En el reverso de esta, puedo leer con orgullo y ya con un ligero atisbo de nostalgia, “FINISHER Tough Viking Oslo 2015” y mientras lo leo, me percato de que, nunca cinco palabras habían podido albergar tanta gloria. Una gloria que ya nadie puede arrebatarme.

10406629_10206805507202284_7166950026219633236_n

La Tough Viking. Foto: Tough Viking Official Website

Oslovinterpark-Web_sv

Recorrido de la TV en Oslo. Foto: Tough Viking Official Website.

Durante toda la jornada del pasado sábado, treinta de Mayo, Oslo acogió a un millar de corredores, mayoritariamente noruegos aunque también provenientes de otras partes del mundo, para concursar en una carrera de obstáculos que recibe el nombre de Tough Viking, una emocionante carrera de cinco kilómetros por los extensos alrededores del Vinterpark, donde uno debe sortear, aparte del abrupto y nada cómodo terreno de pista de esquí, dieciséis obstáculos (por ejemplo, saltar brasas ardientes, levantar y mover una pesada rueda de tractor o recorrer un estrecho pasillo con largos cables eléctricos de diez mil voltios colgados en el techo tocándote el cuerpo mientras una persona se encarga de remojarte con una manguera). No se trata de una carrera en la que uno participa para ganar o perder: en mi modesta opinión, cualquier persona que se atreve a correr una carrera de este tipo y es capaz de terminarla, debería considerarse ya un ganador, independientemente de si llega el primero o el último. Quien haya oído hablar de las Spartan Race de todo el mundo, puede considerar la Tough VIking como la homologa de los países escandinavos. Obviamente, si la Spartan Race cuenta con modalidades que van desde los cinco hasta los veintidós e incluso cuarenta y dos kilómetros con sus correspondientes obstáculos diseminados a lo largo de esta, la Tough Viking también corresponde a su homologa en cuanto a distancias se refiere.

(más…)

AdobePhotoshopExpress_2015_05_01_041827

Antes iniciar mi relato del día (en este caso, de la noche), dejadme que aclare que significa “Rus” y “Bakrus“. Rus viene a ser cuando una persona ingiere una cantidad de alcohol suficiente como para ver sus habilidades motrices, cognitivas, así como también su personalidad, pueden llegar a estar mermadas o aceleradas, en tal caso, modificadas en comparación a su estado normal. Vamos, pillar una moña, una cogorza, una santa borrachera en la lengua más coloquial. Es lógico suponer que si Rus es el cebollón, el Bakrus será el síndrome de abstinencia derivado de la ingesta excesiva de alcohol o llámese comúnmente LA RESACA. Dicho esto, estoy en condiciones de iniciar este relato tan fantástico, esperando como no, que sea del agrado de mis fieles seguidores. Todos los que me conocen verdaderamente saben que, en cierta manera, me gusta darle un tope épico a cualquier situación que vivo, cosa que veo o hago, incluso haciéndome una tortilla a la francesa puede parecer que hallo el Santo Grial entre la clara y la yema. Vayamos, sin más preámbulos, a poner agua a la harina, que ya me veo capaz de seguir una introducción apoteósica y faraónica.

(más…)