El tercer día y el extraño caso de los guantes rosas

Publicado: 23 mayo, 2013 en De Barcelona a Steinkjer
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Supongo que los que leeréis el post de hoy quizás os preguntaréis extrañados que significa eso de los guantes rosas. Tranquilos, tomad asiento y leed despacio, que todo tiene su explicación. Empezaré por el principio:

Como estos dos últimos días, nos hemos levantado temprano para prepararnos los bártulos e irnos hacía los respectivos destinos de prácticas. El trayecto ha sido igual que el martes o el miércoles y jueves no parecía ser diferente. He llegado bastante temprano al centro, por lo que he podido sentarme con los compañeros de trabajo, que me han acogido con una gran sonrisa y la buena voluntad de hablarme despacio en Trøndersk, cosa que es de apreciar. A eso de las 7 y media, ha empezado el Rapport (parte) y como cabe esperar, el Trøndersk fluía en su máxima esencia y yo no me he enterado de nada, pero eso no quita que esté allí con los 5 sentidos puestos para poder coger algo y bueno, alguna cosa si que he cogido pero palabras sueltas, salvo cuando se dirigían a mi, que lo hacían muy despacio. Aún es muy temprano para dejar de usar el Kan du gjenta? (Puedes Repetir?), el Jeg forsttår ikke (Yo no entiendo), el Hva bettyr det? (Que significa esto?) o el Unnkjyld (Disculpa). Todo llega, todo pasa.

Hoy he estado con una compañera distinta, una auxiliar llama Sigrid, una mujer rubia de ojos azules (tan normal en este país, por supuesto) y encantadora a más no poder. Con ella se ha desarrollado el día de practicas haciendo domicilios, a tiro de piedra del centro, realizando las tareas típicas del personal: visita del paciente, toma de medicación, ayudar a este a ducharse y/o vestirse (si es necesario), ayudarle con la ropa por tender o por lavar.

Sé que algunos, después de leer esto creerán que el personal sanitario en Noruega quedan relegados a simples chachas, pero a mi parecer, son trabajos que aunque nimios, forman parte de las pequeñas necesidades que una persona de avanzada edad y con algún problema de dependencia tiene. Reitero también que no estoy aquí para demostrar mis conocimientos de mi profesión, sino que estas practicas son para conseguir hablar noruego. Ya habrá tiempo más adelante para batallar en un hospital, en urgencias, en unidades quirúrgicas o con los médicos.

Mientras volvía al centro tras una toma de medicación de una anciana con Alzheimer, Joakim, un enfermero joven, natural de Riga, que lleva aquí bastante tiempo, me ha preguntado si sabía algo acerca de nefrostomías y al responderle que sí, me ha sonreído relajadamente y me ha pedido si podía ayudarle con el cambio de bolsa y apósito. Me ha llevado hacía al paciente, que ya estaba desnudo y en posición fetal, mostrándome su espalda, de donde surgía el catéter de nefrostomía aún con su apósito y conectado al colector. Como es habitual en la practica de mi profesión, la asepsia es lo más importante y después de lavarme adecuadamente las manos, le he pedido unos guantes a Joakim. 30 segundos más tarde ha vuelto con una caja de guantes y debe de haberle extrañado mi reacción y mi cara al mirarme, después de observar lo que llevaba en sus manos: Sus manos portaban una caja que contenía unos guantes de plástico. No unos guantes de látex, vinilo o nitrilo no. Ha traído unos guantes de plástico de color rosa, tan parecidos a los que se usan al comprar en la tienda de congelados “La Sirena”, una medida de higiene para no “meter tus zarpas” en los alimentos congelados. He mirado los guantes, he mirado a Joakim, he vuelto a mirar a los guantes y sin dejar de observarlos, le he preguntado al enfermero de Riga si disponía de otro tipo de guantes y antes de que supiera la respuesta, he mirado con resignación las manoplas rosas y me he dicho Es lo que hay. Mientras me coloco los guantes de congelados “La Sirena”, voy retirando con mucha dificultad (gato con guantes no caza ratones) los apósitos que sellan la zona entre catéter y tubo del colector, retiro también el apósito y observo que la zona del peritubo tiene un aspecto que no me agrada en absoluto y por si fuera poco, supura ligeramente exudado purulento. Le vuelvo a preguntar a Joakim si me puede acercar el yodo o la clorhexidina para aseptizar la zona que rodea el catéter y al cabo del momento, me deja al lado de el campo estéril (o medianamente estéril) donde están las gasas que he dejado, una botellita de manos de hidrogel para la higiene de manos post lavado. Me he girado y le he preguntado si ESO era lo que utilizaban para realizar curas y la respuesta ha sido un si rotundo. Aunque yo prefiero realizar las curas con clorhexidina y no con yodo (hay estudios que afirman que es preferible el uso de la clorhexidina al del yodo, por que al contrario del primero, el segundo puede provocar problemas de reactividad e incluso a la larga provocar en fetos la Tiroiditis de Hashimoto. Gracias por tu sabiduría, Albert Duedoc), no había ni uno ni otro, tan solo alcohol de manos. Resignación nivel 1000. Efectúo la cura como buenamente puedo y de Joakim recibo una amplia sonrisa y un sonoro Tussen Takk (Mil gracias). No hay de que, tío, pienso.

Después de aquello, he vuelto a acompañar a Sigrid en sus quehaceres, en la intensa labor de entenderla (que ella me lo ha puesto fácil) y de hacerme entender (que a mi entender, no lo he hecho mal). Seguimos con las medicaciones, con la lista de la compra de cada paciente, con la preparación de la comida y algunas otras cosas más. Un momento más tarde, he acompañado a Sigrid ha escribir su informe del día en el ordenador y finalmente, ha llegado la hora de irme.

Llegando a casa, habiendo comido y luego habiéndome sentado para escribir este post, he reflexionado bastante con las vivencias de hoy, y he llegado a la conclusión que la enfermería española está realmente preparada y se nota a cien leguas el nivel que posee el sanitario ibérico frente las prácticas que desarrollan nuestros homólogos noruegos en un hogar de ancianos. Pero aún falta descubrir como trabajan los hospitales. Queda mucho por descubrir. Seguiremos informando.

NOTA: El post de hoy, no tiene como motivo la mofa y befa del proceder de los centros en Noruega, como tampoco la burla de cuan amplios son los conocimientos de los sanitarios en Steinkjer, tan solo el relato de las vivencias de un servidor. Las comparaciones son odiosas a mi entender.

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comentarios
  1. MERCHE dice:

    Muy bien , Bruno
    Dejando el pabellon bien alto

    En todo… du er link!!!

    Y espera cuando empieces a darles clases d lengua espanyola

    Besote

  2. alfonso alcaraz dice:

    hola company! por observaciones de personas forneas s que la enfermera de espaa le da mil patadas a cualquiera de cualquier pas. no en vano, personalmente prefiero hacer un preventivo con un due que con un mdico. salutacions company i segueix escrivint que jo et segueixo

    ________________________________

    • bobtainer dice:

      Muchas gracias por tu comentario, Alfonso. Huelga de decir que aunque puedan parecer curiosas ciertas practicas aquí, no debo olvidar que estoy en un lugar de ancianos para practicar mi noruego. Quizás, después de ver como proceden los homólogos noruegos, me equivoque o no.

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